El TDAH no se puede curar, pero se puede manejar; es decir, se pueden controlar sus síntomas eficazmente. El médico del niño trabajará con los padres de familia para desarrollar un programa de tratamiento individualizado y a largo plazo.
Su meta consistirá en ayudar al niño para que aprenda a controlar su comportamiento y ayudar a la familia a crear una atmósfera que facilite conseguir esa meta.
En la mayoría de los casos, la mejor forma de tratar un TDAH es mediante una combinación de medicación y tratamiento conductual. Este tratamiento tiene que estar bajo supervision del medico y de los padres de familia del niño que padece este trastorno.
Se pueden utilizar varios tipos de medicamentos para tratar un TDAH:
- Los fármacos estimulantes son el tratamiento más conocido. Entre sus posibles efectos secundarios, se incluyen la pérdida del apetito, el dolor de estómago, la irritabilidad y el insomnio. Por ahora, no existe evidencia pruebas de efectos secundarios largo plazo.
- Los fármacos no estimulantes representan una buena alternativa a los estimulantes y a veces se utilizan junto con estos últimos para tratar el TDAH. Es posible que presenten menos efectos secundarios que los estimulantes.
- Los fármacos antidepresivos a veces son una opción para tratar el TDAH. En el año 2004, la FDA de EE.UU. emitió un comunicado que advertía de que estos fármacos pueden conllevar un ligero incremento del riesgo de suicidio en niños y adolescentes. Si el médico recomienda un antidepresivo a su hijo, asegúrese de hablar con él sobre este riesgo.

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