
El TDAH no es el resultado de una educación inadecuada por parte de los padres, de consumir demasiado azúcar ni de las vacunas.
El TDAH tiene una base biológica que todavía no se acaba de entender por completo. Aunque no se ha podido identificar una causa aislada exclusiva, los investigadores están explorando sobre una serie de factores de carácter genético y ambiental.
Los estudios han constatado que muchos niños con TDAH tienen un familiar cercano que padece el mismo trastorno. Se ha descubierto que determinadas áreas de cerebro son aproximadamente del 5 al 10% más reducidas en tamaño y actividad en los niños con TDAH.
Las investigaciones también establecen una asociación entre el hecho de que la madre haya fumado durante el embarazo y el posterior desarrollo de un TDAH en el hijo. Entre otros factores de riesgo, se incluyen el parto prematuro, el hecho de que el bebé nazca con un peso muy bajo y las lesiones cerebrales durante el parto.
Algunos estudios han sugerido incluso la existencia de una relación entre excesiva televisión durante la primera etapa de la infancia y los futuros problemas de atención.
- los niños menores de dos años no deben exponerse en absoluto a pantallas (sea de TV, de video, de ordenador o de videojuegos)
- los niños que tengan a partir de dos años deberían ver un máximo de una a dos horas al día, o menos, de programación televisiva de calidad.

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